sábado, 5 de octubre de 2013

De la televisión y el cine a la lectura

De la televisión y el cine a la lectura

                                         
En la imagen, Gemma Lluch

Cuando se habla de la presencia de la literatura cine y televisión se bifurcan las opiniones, pero el tema es mucho más amplio. La clara influencia televisiva del relato audiovisual sesga, de alguna manera, la información previa que fijaba el marco de la narración. Hoy en día debido a la carga mediática que el televidente padece obtiene una información intertextual que, a veces, viene acompañada por una carga estilística elegida por el autor, que hace inútil la información previa debido a la relación del intertexto que el espectador posee.


La televisión cambia la manera de leer: La televisión, y en menor escala el cine, creará a posteriori discrepancias en la perspectiva de las futuras generaciones con respecto a la idea ‘narración’. 
Según Martín-Barbero y Rey (1999: 22) muchos adultos creen en el desorden que esta ocasiona y en la erosión cognitiva que provoca. Según este autor, las consecuencias son numerosas afectando el espacio físico, la identidad y la percepción del tiempo del televidente.
La programación televisiva: Mayoritariamente son series o dibujos animados de los que la característica principal es la repetición en todas las cadenas, ofreciendo ‘paquetes televisivos’ al espectador con el fin de crear ‘socios’.
Vilches (1993: 68-70) destaca la persuasividad relevante que tienen las diferentes estrategias utilizadas en este medio para conseguir el propósito de manipular al televidente y que, probablemente, estas actúen de ‘programadoras’ del esquema mental.
En cuanto a la narración audiovisual, sólo llega a afectar a la estructura narrativa ya que los capítulos sucesivos guardarán necesariamente la misma relación de similitud con el primero. En series para adolescentes o adultos el primer capítulo suele ser el ‘motor’ que impulsará a los siguientes contando a la vez dos o tres historias paralelas en las que suele haber personajes planos y también personajes recurrentes.
Todas estas obras cuentan con autores que no miran por el bien social sino más bien monetario e individual. Prueba de ello son la factoría Disney o la Warner Brothers.
En el caso del cine  se puede decir que mantienen la morfología propuesta por Propp.
Se dice que una obra tiene más éxito que otra debido  a que algunas apuntan a la facilidad del lenguaje y cumplen ciertas características que las hacen más atractivas y más próximas al lector.  
La literatura mediática, según Nash (1990) es una lectura predecible, ágil y no profundiza demasiado. Describe los sentimientos de manera estandarizada y los paisajes son descriptos de manera acoplada a la narración. El diálogo es el principal protagonista junto con el idiolecto del personaje que también será el del receptor.
De acuerdo a Bertochi (1995: 31-35) propone que hay objetivos que hay que conseguir en la enseñanza de la literatura. El afectivo que se adquirirá a través de una actitud positiva respecto al texto literario a través de acciones cotidianas, el cognitivo a través de las inferencias que realizan y finalmente el objetivo discursivo que es el de adquirir objetivos lingüísticos y metalingüísticos.  
Finalmente, cabe mencionar que toda esta cultura de narración audiovisual debe incurrir dentro del ámbito escolar para que de esta manera se analice y concientice a la comunidad escolar, enriquezca el curriculum y facilite la labor docente. 


Fuente:http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-la-television-y-el-cine-a-la-lectura--0/html/371a2269-cb0a-4749-8ebd-70809d25600c_2.html




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