De la televisión y el cine a la lectura
En la imagen, Gemma Lluch
Cuando se habla de la presencia de la literatura cine y
televisión se bifurcan las opiniones, pero el tema es mucho más amplio. La
clara influencia televisiva del relato audiovisual sesga, de alguna manera, la información
previa que fijaba el marco de la narración. Hoy en día debido a la carga
mediática que el televidente padece obtiene una información intertextual que, a
veces, viene acompañada por una carga estilística elegida por el autor, que
hace inútil la información previa debido a la relación del intertexto que el espectador
posee.
La televisión cambia la
manera de leer: La
televisión, y en menor escala el cine, creará a posteriori discrepancias en la perspectiva de las futuras generaciones
con respecto a la idea ‘narración’.
Según Martín-Barbero y Rey (1999: 22) muchos adultos creen en
el desorden que esta ocasiona y en la erosión cognitiva que provoca. Según este
autor, las consecuencias son numerosas afectando el espacio físico, la identidad
y la percepción del tiempo del televidente.
La programación
televisiva: Mayoritariamente
son series o dibujos animados de los que la característica principal es la repetición
en todas las cadenas, ofreciendo ‘paquetes televisivos’ al espectador con el
fin de crear ‘socios’.
Vilches (1993: 68-70) destaca la persuasividad relevante que
tienen las diferentes estrategias utilizadas en este medio para conseguir el propósito
de manipular al televidente y que, probablemente, estas actúen de ‘programadoras’ del esquema mental.
En cuanto a la narración
audiovisual, sólo llega a afectar a la estructura narrativa ya que los capítulos sucesivos guardarán necesariamente la misma relación de similitud con el primero. En
series para adolescentes o adultos el primer capítulo suele ser el ‘motor’ que
impulsará a los siguientes contando a la vez dos o tres historias paralelas en las que suele
haber personajes planos y también personajes recurrentes.
Todas estas obras cuentan con autores que no miran por el
bien social sino más bien monetario e individual. Prueba de ello son la
factoría Disney o la Warner Brothers.
En el caso del cine se
puede decir que mantienen la morfología propuesta por Propp.
Se dice que una obra tiene más éxito que otra debido a que algunas apuntan a la facilidad del
lenguaje y cumplen ciertas características que las hacen más atractivas y más
próximas al lector.
La literatura mediática, según Nash
(1990) es una lectura predecible, ágil y no profundiza demasiado. Describe los
sentimientos de manera estandarizada y los paisajes son descriptos de manera
acoplada a la narración. El diálogo es el principal protagonista junto con el
idiolecto del personaje que también será el del receptor.
De acuerdo a Bertochi (1995: 31-35) propone que hay objetivos que hay que
conseguir en la enseñanza de la literatura. El afectivo que se adquirirá a
través de una actitud positiva respecto al texto literario a través de acciones
cotidianas, el cognitivo a través de las inferencias que realizan y finalmente el
objetivo discursivo que es el de adquirir objetivos lingüísticos y
metalingüísticos.
Finalmente, cabe mencionar que toda esta cultura de narración
audiovisual debe incurrir dentro del ámbito escolar para que de esta manera se analice
y concientice a la comunidad escolar, enriquezca el curriculum y facilite la
labor docente.
Fuente:http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-la-television-y-el-cine-a-la-lectura--0/html/371a2269-cb0a-4749-8ebd-70809d25600c_2.html
Fuente:http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/de-la-television-y-el-cine-a-la-lectura--0/html/371a2269-cb0a-4749-8ebd-70809d25600c_2.html

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